La oración debe ser siempre sencilla y hecha
con humildad, siempre con el corazón dispuesto
a la razón, a la comprensión y al perdón,
no olvidemos que con el Amor de Dios
todo es posible.
Bendito seas Señor, eres el impulso de mi
vida, y la fuerza y la paz de mi corazón.
Todo lo que el cuerpo
apetece, caduca y perece
El alma, se alimenta, de todo
lo que ni muere ni contamina
ella, de paz y amor, se ilumina
martes 2 de diciembre de 2008
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